18 de marzo de 2017

Chi Kung / I Ching




Los chinos llevan miles de años estudiando el Chi. Parte de la información sobre los patrones y los ciclos naturales ha sido registrada en libros, uno de los cuales es el "I Ching" (Libro de los Cambios, 1122 a. C.). Cuando el I Ching fue presentado al pueblo chino, creyeron que el poder natural se componía de Tian (Cielo), Di (Tierra) y Ren (Hombre). Éstos reciben el nombre de "San Cai" (las Tres Fuerzas Naturales) y se manifiestan como las tres fuerzas de chi: Chi celeste, Chi terrestre y Chi Humano. Estas tres facetas de la Naturaleza tienen sus reglas y sus ciclos definidos. Las reglas nunca cambian y los ciclos se repiten periódicamente. El pueblo chino utilizó el conocimiento de estos principios naturales y del I Ching para calcular los cambios del Chi natural. Este cálculo recibe el nombre de "Bagua" (los Ocho Trigramas). De los Ocho Trigramas se derivan los 64 hexagramas. Probablemente fuera el I Ching el primer libro que instruyese al pueblo chino sobre el Chi y sus variantes en la Naturaleza y en el hombre. La relación de las Tres Fuerzas Naturales y de sus variantes de Chi se trataron extensamente después en el libro "Qi Hua Lun" (Teoría de las Variantes del Chi)

La Raíz del Chi Kung Chino - Dr. Yang, Jwing Ming


18 de enero de 2017

Lü - El andariego




Los hombres sin hogar pasan su vida infantil y valiente, miserable y fuerte, sin someterse a nadie, dependientes tan solo del tiempo y las estaciones, sin objetivo alguno ante sus ojos, sin techo alguno sobre su cabeza, sin poseer nada y expuestos a todos los azares. Son los hijos de Adán, el expulsado del Paraíso, y hermanos de los animales inocentes. Hora tras hora, reciben de la mano del cielo lo que él les envía: sol, lluvia, niebla, nieve, calor y frío, bienestar y penurias; para ellos no existe el tiempo ni la historia ni el afán, ni ese extraño ídolo del desarrollo y del progreso en el que creen tan desesperadamente los que tienen casa. Un vagabundo puede ser delicado o tosco, hábil o torpe, valiente o medroso, pero, en el fondo, es siempre un niño, vive constantemente en el primer día, antes del comienzo de la historia del mundo, y se guía por unos pocos, sencillos impulsos y necesidades. Puede ser inteligente o corto de alcances. Puede tener un alma zahorí, que acierte a descubrir cuán quebradiza y pasajera es toda vida y en que manera pobre y angustiosa lleva todo ser su miajilla de sangre cálida a través del hielo del universo; o bien puede reducirse a obedecer infantil y ávidamente los mandatos de su pobre estómago; en todo caso, será siempre antagonista y enemigo mortal del hombre acomodado y sedentario, que le odia, desprecia y teme porque no quiere que se le recuerde la fugacidad de todo ser, el continuo declinar de toda vida, la muerte implacable y fría que llena el mundo en torno nuestro.

Hermann Hesse - Narciso y Goldmundo